experimentemos

Los viajes en el tiempo

Posted on: octubre 2, 2010


 
En la revista virtual tendencias 21 han publicado varias noticias sobre los viajes en el tiempo:

Descubren un modelo teórico de viaje al pasado

Un bucle espacio temporal puede permitirnos retroceder en el tiempo

El científico israelí Amos Ori ha descubierto un modelo teórico para el viaje en el tiempo que puede permitir a las generaciones futuras desplazarse al pasado. Sus cálculos demuestran que un bucle espacio-temporal puede ser construido sin necesidad de materia exótica, a partir únicamente de materia ordinaria y densidad de energía positiva. La creación de este bucle depende de unas condiciones iniciales mínimas en las que trabaja el equipo israelí. Por Eduardo Martínez.

Un modelo teórico de una máquina del tiempo capaz de llevarnos al pasado ha sido desarrollado por el físico Amon Ori, del Instituto Israelí de Tecnología, el Technion, según anuncia en un artículo publicado en la revista Physical Review D del mes de julio. La versión completa de este artículo puede consultarse en Arxiv.

En este artículo, Amos Ori presenta un modelo teórico basado en ecuaciones que describen unas condiciones que, si pudieran ser establecidas, permitiría la construcción de una máquina del tiempo. Esta hipotética máquina del tiempo sería el espacio tiempo mismo, según el autor de este artículo.

Su investigación sobre el viaje a través del tiempo se basa en el aumento de la curvatura del espacio-tiempo, considerando que la flecha del tiempo puede llegar a enroscarse sobre sí misma formando un bucle. Amos Ori explica al respecto: “sabemos que la curvatura (del espacio-tiempo) ocurre constantemente, pero nosotros hemos querido obtener una curvatura suficientemente fuerte para darle una forma que lleve a las líneas del tiempo a formar bucles cerrados… Hemos intentado descubrir si es posible manipular el espacio tiempo para desarrollarlo de esta forma.”

Funciona sola

Explica asimismo que si la condición inicial se consigue, la máquina del tiempo funcionaría por sí misma, sin ninguna intervención. Y pone un ejemplo: si el cañón de un barco dispara un obús, una vez que el disparo se ha producido no hay que hacer nada, el obús irá por sí mismo hacia su objetivo, conducido únicamente por las leyes de la física.

Sus cálculos demuestran que el bucle espacio-temporal puede ser construido con materia ordinaria y densidad de energía positiva, pero añade que todavía es necesario resolver la cuestión de la estabilidad de esta máquina para que pueda convertirse en un túnel del tiempo.

Lo realmente importante de su aportación es que, según sus cálculos, la creación de una máquina del tiempo depende de unas condiciones iniciales muy reducidas que, si bien son muy difíciles, si no imposibles, de conseguir, constituyen en la actualidad el objetivo de los trabajos de este equipo de físicos israelíes.

En un anterior artículo, del que informamos en 2005, Amos Ori aseguraba que una máquina del tiempo no requeriría materia exótica para ser construida y utilizaría el vacío que existe en el espacio para viajar a través del tiempo.

Según su anterior teoría, sería posible crear ciertas condiciones potencialmente capaces de crear un bucle temporal sin necesidad de utilizar materia exótica. El presente trabajo constituye un desarrollo y consolidación de su enunciado anterior.

Sin materia exótica

Aunque Amos Ori no ha sido el único físico en formular la posibilidad de los viajes a través del tiempo, otros físicos han identificado una serie de posibilidades, particularmente el uso de la materia exótica, para crear una curvatura del espacio-tiempo capaz de cambiar la orientación de la flecha del tiempo.

La física cuántica dice que la materia exótica existe, pero en cantidades tan ínfimas que con ella nunca podría construirse una máquina del tiempo. Amos Ori ha resuelto esta dificultad abriendo otras posibilidades para conseguir la máquina del tiempo, sin necesidad de materia exótica.

El sistema de Amos Ori podría permitir a nuestros descendientes en un lejano futuro viajar en el tiempo, según explica Newswise en comunicado, pero aclara: nosotros no podremos ir al pasado porque nuestros ancestros no nos han dejado de esta infraestructura para nosotros.

Hay que esperar

Según el modelo de Amos Ori, si el pretendido bucle espacio-temporal se creara el 1 de enero de 2008 y se utilizara por vez primera veinte años después, al entrar en el bucle se estaría volviendo al 1 de enero de 2008.

La máquina del tiempo, en este supuesto, sería en la práctica como un túnel espacio temporal en el que la entrada está sujeta a la evolución del tiempo, pero cuya salida está inmóvil en el momento de su creación.

Por eso, las personas de 2007 no podríamos viajar al pasado, sólo podrían hacerlo las que vivieran después de que se hubiera conseguido crear el bucle espacio-temporal de Amos Ori.

Según este físico, es posible conseguir la curvatura de un espacio-tiempo en una dirección concreta, con la finalidad de hacer posible un regreso en el tiempo en un espacio-tiempo paralelo.

La máquina se convierte ella misma en un espacio-tiempo, explica su creador, y el mero hecho de su existencia es la que permite concebir el viaje al pasado. “Creando hoy esta máquina del tiempo, hacemos posible el regreso a nuestro tiempo de las generaciones futuras”, explica el profesor Ori.

Teoría de los viajes en el tiempo

Desde Einstein sabemos que el espacio y el tiempo forman cuatro dimensiones continuas. Eso quiere decir, por ejemplo, que si un planeta o una estrella deforma el continuo espacio-tiempo, este fenómeno altera también la geometría del espacio y el discurrir del tiempo para un observador exterior.

En tiempos de Newton se pensaba que la Luna orbitaba la Tierra por la atracción que sobre ella ejercía la Tierra. Ahora sabemos que no es así, sino que la Tierra deforma el tejido del espacio-tiempo obligando a la Luna a rodear la Tierra.

A escala microscópica, la física cuántica enseña que la interacción gravitacional es el origen de esta atracción, generada por el intercambio de partículas elementales.

La Teoría de la Relatividad y la Cuántica describen así un medio para curvar el espacio-tiempo a escala microscópica y permitir por ejemplo a una persona viajar a través del tiempo.

Si se puede deformar el espacio-tiempo, tal como lo hace cualquier cuerpo, se puede suponer también que el tiempo se puede curvar con el espacio, lo que constituye uno de los fundamentos de las investigaciones sobre los viajes en el tiempo. http://www.tendencias21.net/Descubren-un-modelo-teorico-de-viaje-al-pasado_a1742.html

2008 podría ser el año cero de los viajes en el tiempo

Algunos físicos especulan con que el LCH de Ginebra pueda abrir una puerta espacio-temporal

El próximo mes de mayo se pone en marcha el laboratorio de física de partículas más grande del mundo, el Large Hadron Collinder (LCH) del CERN, en Ginebra. Con este impresionante laboratorio, los físicos esperan descubrir los secretos más íntimos de la materia, como si existe o no el hipotético bosón de Higgs. Dos matemáticos rusos aventuran además que el LCH podría servir para que se creen auténticos agujeros de gusano derivados del choque de los protones a una velocidad próxima a la de la luz. Pero otros físicos, como Lisa Randall y Patrick Meade, o Brian Cox, rechazan esta posibilidad. Por Yaiza Martínez.

El próximo mes de mayo se pondrá por fin en marcha el Large Hadron Collinder (LCH o Gran Colisionador de Hadrones, un acelerador y colisionador de partículas localizado en el CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear), cerca de Ginebra (Suiza). 

Su objetivo será, en principio, dilucidar hasta límites jamás alcanzados el funcionamiento de lo infinitamente pequeño, es decir, de las partículas subatómicas, desentrañando enigmas que apasionan a los físicos teóricos, como la existencia o no del hipotético bosón de Higgs predicho por el Modelo Estándar de la Física de Partículas.

Pero, según dos matemáticos rusos, quizá el LCH sirva además para conseguir un objetivo “colateral” propio de los relatos más interesantes de la ciencia ficción: al hacer chocar a los protones a una velocidad próxima a la de la luz, podría accidentalmente formarse una puerta, o puertas diminutas, que permitirían viajar por el espacio-tiempo. Evocando esta posibilidad, New Scientist, considera que gracias al LHC, 2008 podría convertirse en el Año Cero de los viajes en el tiempo.

Alteración del espacio-tiempo

Irina Aref’eva e Igor Volovich, del Instituto de Matemáticas Steklov de Moscú, han publicado un artículo en el que explican que, si la escala de la gravedad cuántica es del orden de unos pocos TeVs (tera o trillones de electronvoltios, unidad de energía equivalente a la energía cinética que adquiere un electrón al ser acelerado por una diferencia de potencial en el vacío de 1 voltio), las colisiones entre protones del LHC podrían dar lugar a la formación de máquinas del tiempo (regiones de espacio-tiempo con curvas cerradas de tipo tiempo que violarían el principio de causalidad.

Una curva cerrada de tipo tiempo o curva temporal cerrada (en inglés closed timelike curve o CTC) es la línea de universo o la trayectoria que sigue una partícula material en el espacio-tiempo de cuatro dimensiones. Esta partícula se encuentra cerrada en el espacio-tiempo, es decir, que es susceptible de regresar al mismo estado del que partió en el tiempo.

La posibilidad de una curva cerrada de tipo tiempo no es nueva, ya que fue planteada por primera vez en 1937 por Willem Jacob van Stockum. Más adelante, en 1949, fue evocada asimismo por Kurt Gödel. De probarse en el LHC de Ginebra la existencia de esta curva cerrada de tiempo o CTC, el hecho podría implicar al menos la posibilidad teórica de construir una máquina del tiempo, señalan los físicos.

Agujeros de gusano

Según los matemáticos rusos, el LHC podría generar un agujero de gusano capaz de ser atravesado, que es uno de los modelos hipotéticos de máquina del tiempo. Un agujero de gusano, también conocido como un puente de Einstein-Rosen, es una hipotética característica topológica del espacio-tiempo, descrita por las ecuaciones de la relatividad general, que constituye esencialmente un “atajo” a través del espacio y el tiempo.

Un agujero de gusano tiene por lo menos dos extremos, conectados a una única “garganta”, pudiendo la materia ‘viajar’ de un extremo a otro pasando a través de esta garganta o túnel. El primer científico en teorizar sobre la existencia de agujeros de gusanos fue Ludwig Flamm en 1916 y desde entonces han sido objeto de debate en el seno de la comunidad científica.

Lo que vienen a decir los científicos rusos es que el LHC puede provocar accidentalmente la aparición de agujeros de gusano y abrir por primera vez en la historia la puerta de los viajes en el tiempo. Señalan que, bajo ciertas condiciones, las enormes ondas gravitacionales generadas por dos protones en colisión podrían abrir una puerta o desgarro en el tejido espacio-temporal, dando lugar a un túnel espacio-temporal que conectaría a nuestra época con el futuro.

Señalan al respecto que la energía contenida en partículas de una billonésima del tamaño de un mosquito sería suficiente para hacer cosas extraordinarias en sus alrededores.

El problema de los cálculos llevados a cabo por los matemáticos rusos para aventurar semejante posibilidad teórica es su margen de error, advierte no obstante Newscientist, ya que resulta imposible por ejemplo evaluar la energía necesaria para abrir esta “puerta”.

Otra posibilidad, señalan los científicos rusos, es que se formen agujeros negros diminutos en el LHC, bajo suelo Suizo, aunque añaden que estos pretendidos agujeros negros no podrían transportar a visitantes del futuro porque serían apenas un poco mayores que los átomos.

¿Demasiado optimismo ?

Irina Aref’eva e Igor Volovich son célebres miembros del Instituto Matemático Steklov, y llevan más de diez años interesados, entre otros temas, en la creación de agujeros negros a partir de las colisiones de partículas a niveles muy altos de energía, más allá de la masa de Planck (cantidad de masa que en ciertas condiciones generaría una densidad igual a la del Universo en el tiempo de Planck, es decir, de su creación).

La propuesta de estos científicos rusos no ha dejado indiferente a la comunidad científica. La física teórica Lisa Randall, una de las personas que, en 1999, propuso la teoría de los Universos como membranas, y Patrick Meade, físico del Institute for Advanced Studies (IAS de Estados Unidos, han publicado recientemente un análisis bastante pesimista sobre las condiciones de producción de agujeros negros en el LHC.

En un artículo dedicado también al LHC, estos científicos señalan que ciertas simplificaciones en los cálculos de la producción de los mini-agujeros negros en el LHC habrían conducido a una imagen tramposa y demasiado optimista de la creación de dichos agujeros negros.

Otra voz crítica es la de Brian Cox, de la Universidad de Manchester, uno de los principales expertos británicos en física de partículas que participa en el proyecto LHC. En declaraciones a Skymania, Cox señaló que las colisiones de rayos cósmicos en la atmósfera superior son mucho más energéticas que cualquier cosa que podamos producir en el LHC. Además, han estado ocurriendo durante 5.000 millones de años y no han aparecido viajeros en el tiempo.

Los viajes en el tiempo

De cualquier forma, no deja de ser sorprendente el hecho de que, cuanto menos, se siga pensando y se intente demostrar, desde las matemáticas, que los viajes en el tiempo podrían llegar a producirse o que son una posibilidad.

En Tendencias21 hemos hablado anteriormente de esta hipótesis. Por ejemplo, el año pasado supimos que un científico israelí llamado Amos Ori había descubierto un modelo teórico para el viaje en el tiempo que podría permitir a las generaciones futuras desplazarse al pasado. Se conseguiría, teóricamente, con un bucle espacio-temporal fabricado con materia ordinaria y densidad de energía positiva.

Dos años antes, este mismo científico aseguraba haber resuelto una de las mayores dificultades para viajar en el tiempo utilizando el vacío que existe en el espacio.

Tal como explicamos en otro artículo, el físico norteamericano Kip Thorne fue el primero que, a mediados de los años ochenta, reflexionó sobre cómo podría fabricarse una máquina del tiempo. Davies explicó más tarde cómo la tecnología del siglo XXI facilitaría este cometido. Y, para Stephen Hawking, aunque considera que el viaje en el tiempo es incoherente, también ha señalado que la fabricación de la máquina del tiempo es más una cuestión de dinero que de física. Por último, Igor Novikov, desde la Universidad de Copenhague, investiga asimismo la capacidad de los agujeros negros para permitir el viaje a través del tiempo.

Las esperanzas renovadas de los matemáticos rusos por que exista esta posibilidad, radica en la enorme capacidad del El Gran Colisionador de Hadrones de Ginebra, que será el laboratorio de física de partículas más grande del mundo. Funcionará a 271 grados centígrados bajo cero y usará un túnel de 27 Km. de circunferencia. Gracias a esta proeza tecnológica, algunos secretos del comportamiento de las partículas subatómicas podrían ser revelados… y quizás el secreto de los hoy hipotéticos viajes en el tiempo. http://www.tendencias21.net/2008-podria-ser-el-ano-cero-de-los-viajes-en-el-tiempo_a2117.html

El primer viaje en el tiempo tendrá lugar este siglo

Un nuevo modelo de máquina del tiempo basada en láser podría estar construida en 10 años

Un nuevo prototipo de máquina del tiempo que, en vez de objetos masivos, utiliza energía luminosa en forma de rayos láser para curvar el tiempo, ha sido ideada por el físico de la Universidad de Connecticut, Ronald Mallet. Ha utilizado ecuaciones basadas en las teorías de la relatividad de Einstein para observar la curvatura del tiempo a través de un rayo de luz circulante obtenido por medio de una disposición de espejos e instrumentos ópticos. Aunque su equipo aún necesita fondos para el proyecto, Mallett calcula que este método permitirá que el ser humano viaje en el tiempo quizá antes de un siglo. Por Mario Toboso.

En la teoría especial de la relatividad (1905), Einstein enunció que el intervalo de tiempo medido por un reloj depende de su estado de movimiento. Los relojes de dos sistemas de referencia que se muevan de manera diferente registrarán lapsos de tiempo distintos entre los mismos acontecimientos. Este efecto es conocido como “dilatación” del tiempo. 

La dilatación del tiempo se hace realmente notable cuando el movimiento relativo de los sistemas de referencia en los que viajan los relojes implica velocidades cercanas a la velocidad de la luz (300.000 km/seg), de ahí que en la vida corriente no la percibamos directamente. A la velocidad de un avión, por ejemplo, la dilatación del tiempo se sitúa en el orden del “nanosegundo” (la milmillonésima fracción de un segundo), una cantidad muy pequeña para nosotros que, no obstante, ha llegado a ser registrada por relojes atómicos extremadamente precisos, confirmando así el enunciado de Einstein.

Si la velocidad proporciona una manera de distorsionar el tiempo, la gravedad es otra. En la teoría general de la relatividad (1916) Einstein predijo que la gravedad retarda igualmente el tiempo. En la superficie de una estrella de neutrones la gravedad adquiere tal intensidad que el tiempo se retrasa allí un 30 por ciento con respecto al tiempo medido en la Tierra. Un agujero negro representa la máxima distorsión posible del tiempo: en su superficie el tiempo, literalmente, se detiene.

La máquina del tiempo de Ronald Mallett

Diversos fenómenos físicos se han propuesto como métodos para viajar en el tiempo, pero ninguno de ellos (agujeros negros, agujeros de gusano o cuerdas cósmicas) parece fácilmente realizable, pues para llegar a distorsionar lo suficiente el espacio-tiempo requieren una cantidad de masa gravitatoria increíblemente grande. Como alternativa a estos métodos, Ronald Mallett, de la Universidad de Connecticut, basa su propuesta de máquina del tiempo en la famosa ecuación de Einstein, E=mc2, que establece la equivalencia entre masa y energía. Para curvar el tiempo, su dispositivo utiliza, en lugar de objetos masivos, energía luminosa, en la forma de haces de rayos láser.

Tal como ha explicado a PhysOrg, Mallett ha diseñado un experimento para determinar la existencia de lazos temporales en el que, por medio de una disposición de espejos e instrumentos ópticos, se produce un haz de luz circulante, cuya energía debería curvar el espacio a su alrededor.

De acuerdo con la teoría de la relatividad, la curvatura del espacio afecta igualmente al tiempo, de manera que éste se dilataría en las inmediaciones del haz de luz ofreciendo la posibilidad de observar ahí partículas inestables que contienen una especie de reloj interno: se desintegran en un “tiempo medio” de vida extremadamente breve, que se vería dilatado por efecto de la curvatura del espacio-tiempo, algo que no se observaría en regiones más alejadas del haz. La dilatación de su tiempo medio de vida significa que la partícula ha avanzado hacia el futuro a través de un lazo temporal.

Este efecto recuerda al que se estudia en los grandes aceleradores que impulsan las partículas subatómicas a velocidades cercanas a la de la luz. En concordancia con la relatividad especial de Einstein se observa experimentalmente que el tiempo medio de vida de las partículas inestables que se mueven rápidamente en los aceleradores se estira y su reloj interno transcurre más despacio, de manera que su tiempo medio de vida aumenta, favoreciendo así su detección.

El viaje humano en el tiempo

Cuándo los humanos seremos capaces de viajar en el tiempo depende en gran medida, dice Mallett, del éxito de estos experimentos con partículas, de la existencia de financiación para los mismos y del progreso de la tecnología. Confía en que el ser humano podrá viajar en el tiempo quizá antes de un siglo, ya que la posibilidad de viajar en el tiempo usando este método podría ser verificada en una década.

Mallett publicó su primera investigación sobre el viaje en el tiempo en el año 2000, y desde los años 70 ha investigado sobre gravedad cuántica, cosmología relativista y teorías “gauge” (la clase de teorías que permiten la unificación de interacciones físicas de diferente tipo, como la electricidad, el magnetismo o las interacciones nucleares débil y fuerte).

Como viajero del tiempo usted podría escoger, llegado el momento, entre viajar al futuro o al pasado. Viajar al futuro no entraña complicaciones teóricas, como hemos visto. Para quien hiciese un viaje de ida y vuelta a una velocidad cercana a la de la luz o atravesando un campo gravitatorio muy intenso, habría transcurrido menos tiempo que para quienes quedaron en el punto de partida. A su regreso a casa, el viajero encontraría todo lo que dejó y a su hermano gemelo mucho más envejecidos que él. El viaje hacia el pasado, por el contrario, plantea dificultades teóricas difíciles de afrontar, aunque la física no impide expresamente este segundo tipo de viaje: la teoría de la relatividad lo permite en ciertas configuraciones particulares del espacio-tiempo.

Otras lanzaderas temporales: agujeros de gusano

La propuesta de Ronald Mallett se añade a otras investigaciones sobre la posibilidad de viajar en el tiempo. A mediados de los años 80 el físico norteamericano Kip Thorne formuló un modelo para una máquina del tiempo, basado en el concepto de “agujero de gusano”, que encaja de manera natural en la teoría general de la relatividad, donde la gravedad no sólo distorsiona el tiempo, sino también el espacio. Lo mismo que un túnel que atraviesa una montaña ofrece un camino más corto que el que rodea la ladera, un agujero de gusano sería un camino menor entre dos puntos que la ruta que los une en el espacio ordinario. Los agujeros de gusano ofrecerían así un atajo entre puntos separados del espacio.

Posteriormente, el físico australiano Paul Davies explicó las dificultades tecnológicas asociadas a la fabricación de una de tales máquinas del tiempo. Una de las mayores es la creación del propio agujero de gusano. Para que el agujero se pudiese atravesar, debería contener “materia exótica”, es decir, materia generadora de antigravedad para combatir la tendencia natural de los cuerpos a colapsar sobre sí mismos. Thorne ha analizado soluciones de agujero de gusano consistentes con la física conocida, en las que el túnel se mantiene abierto mediante antigravedad cuántica, aunque no está claro que se pueda juntar tanta materia antigravitatoria como para estabilizar un agujero de gusano.

Podría suceder, no obstante, que el Universo contuviese ya estructuras de este tipo de manera natural, tal vez como reliquias del Big-Bang. O bien, podrían aparecer agujeros de gusano a escalas minúsculas, a la llamada “longitud de Planck”, unos 20 órdenes de magnitud menor que el núcleo atómico. En principio, cabría estabilizar un agujero de gusano tan diminuto mediante un impulso de energía, para después agrandarlo hasta una dimensión que permitiera su uso como máquina del tiempo.

Vacío y cuerdas cósmicas

El físico israelí Amos Ori asegura haber resuelto una de las mayores dificultades de las propuestas anteriores, al plantear un modelo que no necesita materia exótica, sino que utiliza el vacío existente en el espacio para viajar a través del tiempo. La ventaja principal del modelo de Ori es que sólo requiere materia normal frente a los modelos que demandan materia exótica y una ingeniería extraordinaria para recrear en el laboratorio las energías de los agujeros negros.

Un tipo de máquina del tiempo completamente diferente ha sido propuesto por Richard Gott, de la Univesidad de Princeton, haciendo uso de objetos conocidos como “cuerdas cósmicas”, estructuras que reflejan el entrelazamiento de los diversos campos cuánticos inmediatamente después del Big-Bang, y que debido a su dificultad para desenrollarse permanecerían todavía hoy como reliquias de la gran explosión. Aunque la búsqueda astronómica de estos objetos se ha mostrado hasta el momento poco concluyente, en sus análisis teóricos Gott ha mostrado que si dos cuerdas cósmicas paralelas infinitamente largas se alejasen a gran velocidad el espacio-tiempo se distorsionaría lo suficiente como para permitir líneas de universo que se curvasen en lazos hacia el pasado.

Paradojas

Si algún día se resuelven los problemas de ingeniería implicados en su construcción, la fabricación de una máquina del tiempo arrojará numerosas paradojas. La más famosa es la denominada “paradoja de la abuela”. Imaginemos que alguien viajase a su pasado y matase a su abuela. Como consecuencia, ese viajero nunca habría llegado a nacer. ¿Cómo, entonces, pudo viajar al pasado para perpetrar el homicidio?

La paradoja surge porque el estado actual del mundo está determinado por sus estados anteriores, de manera que cambiar uno de estos estados propaga incontroladamente efectos hacia el estado actual. El viajero del tiempo debería conformarse únicamente con formar parte del pasado, sin intentar cambiarlo. Si viaja al pasado y salva a una niña de ser asesinada, y esa niña llega a ser su abuela, el lazo causal es consistente y no paradójico, pues en este caso las acciones del viajero estarían ya incorporadas en la sucesión de acontecimientos que conduce del pasado al presente. La congruencia causal impone así restricciones a lo que el viajero del tiempo pueda hacer, pero no excluye la posibilidad misma del viaje.

La paradoja de la abuela es sólo una muestra de un conjunto de problemas asociados a la posibilidad del viaje en el tiempo, no sólo hacia el pasado. Imaginemos que un viajero se adelantase hacia el futuro y conociese los detalles del descubrimiento de la vacuna para una enfermedad actualmente incurable. Regresa después a su propio tiempo y comunica esos detalles a los investigadores, que finalmente logran desarrollar la misma vacuna que el viajero halló en su viaje hacia el futuro. La cuestión que se plantea aquí es: ¿de dónde provino la información para el descubrimiento de la vacuna? No del viajero del tiempo, que simplemente la encontró en su viaje, ni de los investigadores a quienes se la comunicó. La información, al parecer, no provino de ninguna parte…

Protección de la cronología

Tan profundos son los problemas físicos y filosóficos del viaje en el tiempo que Stephen Hawking, de la Universidad de Cambridge, ha propuesto una “hipótesis de protección de la cronología”, según la cual la naturaleza encontrará siempre un modo de impedir los lazos causales no consistentes.

Puesto que tales lazos no contradicen la propia teoría de la relatividad, la protección de la cronología necesitará alguna otra teoría que los impida, quizá la teoría cuántica. La resolución de esta cuestión tal vez deba esperar a que los físicos construyan una teoría unificada que incluya la relatividad general y la teoría cuántica.

La protección de la cronología es, por ahora, tan sólo una conjetura; por tanto, el viaje en el tiempo continúa siendo físicamente posible.

Mario Toboso es Doctor en Ciencias Físicas por la Universidad de Salamanca y miembro de la Cátedra Ciencia, Tecnología y Religión de la Universidad Pontificia Comillas. Editor del Blog Tempus de Tendencias21 y miembro del Consejo Editorial de nuestra revista.

http://www.tendencias21.net/El-primer-viaje-en-el-tiempo-tendra-lugar-este-siglo_a958.html

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2 comentarios to "Los viajes en el tiempo"

es bastante largo pero muy interesante animo a todos a leerlo

[…] Los viajes en el tiempo.  Fascinante tema que da mucho para hipotetizar y para novelar, pero del cual no hay ninguna prueba.  ¿De verdad que os extraña que se considere que no había tiempo antes del inicio del Universo? […]

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